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Barcelona vale más que una T10

Una historia personal en un autobús de Barcelona

“A menudo, los que organizan los viajes no ven el impacto que tiene en las calles. Ellos venden los tours, ponen un guía, reservan las entradas… pero muchas veces lo hacen incluso desde la ciudad de origen y no pisan los destinos que venden.  Si pudieran ver el resultado de sus planificaciones  muchos cambiarían las formas de hacer algunas cosas.  Y aquí os explico mi anécdota del fin de semana.”

Marta Chevallard, colaboradora de Icono Serveis reflexiona a partir de una anécdota en el transporte público vivida en primera persona

Barcelona vale más que una T10

A menudo, los que organizan los viajes no ven el impacto que tiene en las calles. Ellos venden los tours, ponen un guía, reservan las entradas… pero muchas veces lo hacen incluso desde la ciudad de origen y no pisan los destinos que venden.  Si pudieran ver el resultado de sus planificaciones  muchos cambiarían las formas de hacer algunas cosas.  Y aquí os explico mi anécdota del fin de semana.

El domingo queríamos bajar con unos amigos a una feria de Japón que hacían en el Moll de la fusta. Siempre que podemos nos movemos en transporte público en Barcelona. Aunque no siempre es fácil moverse con 3 niños pequeños creemos en estas pequeñas acciones son importantes para contribuir a la sostenibilidad del planeta.
Cogimos el V19 delante de casa. Durante el recorrido pasamos por el Park Guell. Como siempre lleno de turistas. Algunos esperando el autobús para volver al centro o ir a la parada de metro más cercana. La verdad es que esta obra modernista queda un poco desmano… no sé como Gaudí no lo pensó cuando empezó a construir este complejo residencial rodeado de naturaleza que quería ser una nueva forma de entender la vida urbana.
Mi sorpresa llegó cuando subió un grupo de unas 25 o 30 personas en bloque al autobús. Pertenecían a un mismo grupo – todo llevaban la misma radioguía con la cinta amarilla  e iban acompañados de un guía.
Colapsaron el autobús durante la mitad del recorrido. Ellos tampoco estaban cómodos. En ese momento –  estoy convencida –  hubieran preferido pagar 10 euros más y tener un transporte privado donde poder sentarse a descansar y repasar las fotos que habían hecho en el parque.

En este vídeo puedes ver como iba el autobús.

Pregunté a dos chicas donde habían contratado el tour y lo habían comprado en origen. Entraba en el pack del viaje. Desconozco si el touroperador de turno se había estudiado las líneas de transporte público de Barcelona  o alguien se lo había aconsejado desde aquí. Pero está claro que no era una buena solución de transporte ni para el grupo ni para los usuarios habituales de los autobuses urbanos. Dejando a un lado que el billete de transporte público está en gran parte subvencionado por las administraciones a través de los impuestos.
Cuando el grupo bajo (en Paseo Picasso) el autobús volvió a respirar tranquilo y aunque seguía habiendo gente al menos se podía respirar.
Como no se puede confiar en el sentido común de la gente y porque hay trabajadores o empresarios del sector que priman su beneficio por delante de la experiencia de sus clientes y del respeto por el lugar donde trabajan es necesario que la administración regule este tipo de prácticas en beneficio de un turismo sostenible y por la calidad de vida de los ciudadanos.
Barcelona no puede venderse por una T10 y es importante que lo entendamos todos cuanto antes.

En Icono hacemos que todos nuestros tours sean respetuosos con el entorno y los ciudadanos. Trabajamos para que nuestros clientes tengan una experiencia original y auténtica cuidando el servicio y el entorno.

Aquí te explicamos como

El Periódico ya hablaba del tema en esta noticia hace algunos meses.